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OPINION
18/05/2010 - 8:45 | OPINIÓN Por Maximiliano Raimondi
Sangre argentina
A poco días del Bicentenario de la Patria, una mirada introspectiva sobre el significado de “ser argentino”. Un coctel reflexivo que mezcla autores tan heterogéneos como Marcos Aguinis, Karl Marx y Mario Benedetti. Con pensamientos de cada uno de ellos, armamos una radiografía de cómo somos.
Se acerca el Bicentenario y debo reconocer que la fecha me sensibiliza, aunque muchos me quieran hacer creer que subirse al tren de los festejos por los doscientos años de nuestra Patria es sucumbir “ingenuamente” ante el maquiavélico plan del gobierno nacional de entretenernos mientras “se roban todo”.

Tales son los niveles de confrontación política en la Argentina de hoy, que una parte de la sociedad no le perdona a Cristina que su mandato haya “coincidido” con el Bicentenario de la Revolución de Mayo. Sus razones tendrán… tal vez sea un pacto secreto entre la historia y el kirchnerismo, con la complicidad del tiempo como partícipe necesario de esta asociación ilícita, que no logro comprender porque mi inteligencia no me permite darme cuenta de cuál es la “verdad” de este circo.

Pero no quiero en esta opinión seguir profundizando la confrontación de la cual me quejo, y de la que también soy responsable como parte de esta sociedad. Prefiero explotar esa “sensibilidad” que me genera la fecha histórica que se avecina, para reflexionar sobre el “atroz encanto de ser argentino” como definió Marcos Aguinis a esos sentimientos que nos provoca sentirnos parte de este suelo: mezcla de orgullo y rechazo, de admiración y desencanto, de omnipotencia y compasión.

Parafraseando a Marx cuando conceptualizaba al capitalismo industrial, podemos afirmar que tenemos el gen de la creación, pero también tenemos el germen de nuestra propia autodestrucción. ¿Bipolares? Puede ser… Porque sufrimos y nos quejamos, con o sin razón, pero somos capaces de olvidarlo todo cuando hay un asado y un buen vino de por medio. Esto, en definitiva, habla bien de nosotros. Disfrutamos de las pequeñas cosas: mate, charla con amigos, reuniones, salidas, el fútbol, la cancha, las tribunas, la música, la fiesta, las comidas, las bebidas. Detalles. Gestos. Lo cotidiano.

La pasión: nuestra gran virtud, y nuestro mayor defecto. Porque cuando las cosas se hacen con la seguridad de la razón las probabilidades de equivocarse se reducen a un mínimo porcentaje estadístico que te permite no dar pasos en falso. Pero no nos seduce la idea de anclar en ese rincón tranquilo.

Citando ahora al memorable escritor uruguayo Mario Benedetti, los argentinos no nos dormimos sin sueños, no nos pensamos sin sangre, no nos juzgamos sin tiempo, no nos quedamos inmóviles al borde del camino. No nos salvamos, no es nuestra esencia. Cada cosa que hacemos puede estar impregnada de racionalidad, pero por sobre todas las cosas esta “empapada” de pasionalidad. Y es esa misma pasión que ponemos en cada acción la que nos convierte en potenciales realizadores de las grandes hazañas y de las peores frustraciones.

Nos gusta esa adrenalina de apostar fuerte, aún cuando sabemos que podemos perderlo todo. Porque si algo comprendimos quienes habitamos suelo argentino, es que somos capaces de empezar de nuevo, de levantarnos, de resurgir de las cenizas de ese incendio que nosotros mismos tenemos la capacidad de provocarnos.

Retomando las palabras de Benedetti, y mientras se acercan los 200 años de nuestra Patria, seamos conscientes de que aún estamos a tiempo: de comenzar de nuevo, de aceptar nuestras sombras, enterrar los miedos y liberar el lastre. De continuar el viaje, perseguir los sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros, y destapar el cielo.

De recuperar la risa, ensayar un canto, bajar la guardia y extender las manos. De abrir las puertas, quitar los cerrojos, desplegar las alas e intentar de nuevo. Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y calle el viento. Aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Esta es la hora y el mejor momento… porque cada día es un comienzo nuevo.


Maximiliano Raimondi
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18/05/2010
Espectacular!! Me identificó mucho tu reflexión. Tengo una remera que dice: "No solo soy perfecto, también argentino". Frase que de la impresión de egocéntrismo y de personaje agrandado pero no es más que el espíritu de lucha y positivismo pasional del argento. A pesar de que pueda estar todo mal, se sale a luchar todos los días con la fe y esperanza de un país mejor. Argentina tiene la riqueza natural que la hace resplandecer con ese brillo plateado que le da el cielo que lleva el color de nuestra bandera. 200 años, 200% argentino!!!
Rodrigo
18/05/2010

esta persona que tiene ip 190.139.130.88

ha insultado a gente con nombre y apellido asi que ha sido suspendido su comentario.

Lorena
23/05/2010
muy buena tu reflexión Maxi, te felicito !!!
Alicia
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