Cuando una nube de pétalos de rosas recibió a la imagen de la Virgen del Rosario de San Nicolás en la puerta de la basílica, la emoción llegó a su punto culminante. Eran las 3 de la tarde en punto cuando unos 500 mil fieles unieron sus voces en un "Viva María", "Viva la Virgen". Miles de pañuelos, banderas y estandartes saludaron la presencia de María en el día del 26º aniversario de su primera aparición ante la vecina nicoleña Gladys Quiroga de Motta.
San Nicolás.— Cuando una nube de pétalos de rosas recibió a la imagen de la Virgen del Rosario de San Nicolás en la puerta de la basílica, la emoción llegó a su punto culminante. Eran las 3 de la tarde en punto cuando unos 500 mil fieles unieron sus voces en un "Viva María", "Viva la Virgen". Miles de pañuelos, banderas y estandartes saludaron la presencia de María en el día del 26º aniversario de su primera aparición ante la vecina nicoleña Gladys Quiroga de Motta. Entre las lágrimas y la emoción de los peregrinos llegados desde todo el país y del exterior, comenzaba la procesión por las calles aledañas al mítico Campito. En ese mismo momento, y como cada año, se consumaba un nuevo milagro de fe religiosa que no tiene parangón en estas latitudes.
Más de 40 minutos insumió la peregrinación para llegar al altar levantado en el Campito, donde el obispo nicoleño Héctor Cardelli celebró la misa en honor a la Virgen. A esa hora, el campito, la basílica, las calles aledañas, todo estaba colmado de fieles, casi era imposible caminar. Según autoridades municipales y policiales, más de 500 mil personas llegaron hasta San Nicolás para cumplir con el clásico ritual de cantar el "feliz cumpleaños" a la Virgen.
Ciudad copada. En rigor, desde anteanoche la ciudad estuvo virtualmente copada por los peregrinos, que a medianoche recibieron en el Campito el día glorioso del aniversario, en medio de fuegos de artificios y cánticos de alabanza. A media mañana, la cola de fieles para ingresar al camarín de la Virgen y permanecer aunque más no sea un par de segundos frente a la sagrada imagen serpenteaba por más de ocho cuadras.
"Viajamos toda la noche, hace tres horas que estamos aquí al rayo del sol esperando ver a la Virgen, pero no importa el cansancio, no importa nada con tal de estar un ratito frente a María y agradecer todo lo que hace por nosotros", se emocionó Soledad, una morocha santiagueña que llegó desde Sumampa, donde "también tenemos a nuestra virgencita milagrosa".
En otra interminable fila, esta vez para ingresar al gigantesco recinto donde se celebraban las misas del día, Juan Cruz y su esposa Ofelia murmuraban una oración. "Venimos de Oberá para agradecer que mi esposa se curó de una enfermedad. El año pasado se lo habíamos pedido a la Virgen y ayer llegamos a San Nicolás. Nos vamos el domingo, así que aquí estaremos también mañana y pasado", prometieron.
En la Casa del Peregrino, a pocos metros de la basílica, cientos de promesantes compartían las horas de espera en las mesas y bancos dispuestos en el patio. "Somos la familia Basualdo, de San Salvador de Jujuy, y todos los años venimos para estar con nuestra Madre querida", se presentó solemnemente el jefe de la familia ante al grabador del cronista.
Eran casi las 12 y para ese entonces más de tres mil mi
cros y cientos de combis se alineaban en las colapsadas playas de estacionamiento, y hasta se desperdigaban por un radio de más de diez cuadras en torno al santuario. Habían llegado desde lugares tan distantes como Salta, Jujuy, Bariloche, Zapala, Santa Cruz, Corrientes o Formosa.
A 50 metros de la basílica aún en construcción, la casa de Gladys Motta —en cortada Fígari 122— se convirtió en otro de los centros de peregrinación de los promesantes. Centenares de fieles dejaron en el pequeño jardín de la vivienda cartas manuscritas con pedidos y agradecimientos, cajas con regalos y objetos religiosos.
La misteriosa mujer que habló más de 1.800 veces con la Virgen, según lo indica un documento publicado por la Iglesia nicoleña, raramente aparece en público y jamás brindó una entrevista periodística. Sin embargo, anteayer por la tarde salió a la puerta de su casa a aplaudir a centenares de peregrinos que arribaron caminando desde Buenos Aires.
Autoridades del Ente Mixto de Promoción Turística de San Nicolás estimaron que hoy y mañana también se convertirán en jornadas multitudinarias en torno al Santuario, y en ese sentido adelantaron que la capacidad hotelera está saturada hasta el domingo, tanto en esta ciudad como en otras de la región.